Marco Selvi

Así es la inteligencia artificial que ha creado la música de este artículo


Marco Selvi

Marco Selvi

Ingeniero de software en Jukedeck

A Bernard Herrmann le debemos algunas de las mejores músicas de la historia del cine. Colaborador de grandes cineastas como Alfred Hitchcock, François Truffaut o Martin Scorsese, el compositor neoyorquino se caracterizó siempre por sus ideas arriesgadas y su gusto por la experimentación. Él fue, por ejemplo, el creador de los terroríficos acordes de violines, violas y violonchelos que sonaban en Psicosis, o de la muy inquietante partitura de Los pájaros, para la que contó con el pionero de la música electrónica Oskar Sala y su trautonio, un peculiar instrumento que generaba el sonido a partir de lámparas de neón. Herrmann murió en 1975, cuando la inteligencia artificial estaba apenas en pañales y no era un término utilizado con frecuencia. Pero sin duda que le habría gustado contar con las herramientas que la tecnología actual pone al servicio de los creadores. Quién sabe si incluso se habría arriesgado a crear algunas de sus composiciones utilizando la plataformar que ha desarrollado Jukedeck, empresa británica pìonera en la utilización de la inteligencia artificial en la música fundada por Ed Newton-Rex y Patrick Stobbs.

Jukedeck permite crear bandas sonoras personalizadas y libres de derechos para proyectos audiovisuales como películas o videojuegos. Su plataforma online ofrece pistas editables en varios estilos que pueden modificarse en su duración o tempo para ajustarse a las necesidades del usuario. Marco Selvi, graduado en computación científica y física por la universidad de Cambridge (además de violinista diplomado por el conservatorio de Pavía en Italia), es el responsable de aprendizaje automático en la compañía británica. Su experiencia como investigador en inteligencia artificial y también como músico le permiten entender en profundidad la composición musical, para entrenar redes neuronales y aplicar estos conocimientos en herramientas que ayuden a la creatividad. Selvi cree que esta forma de composición en la que las máquinas tienen un papel importante será cada vez más común en el futuro, aunque siga manteniéndose el factor humano. En el propio blog de Jukedeck expresan su confianza en esta idea, al asegurar que “la inteligencia artificial es más poderosa cuando se utiliza como una herramienta para complementar la creatividad humana”.

Lo mejor de las composiciones generadas con Jukedeck es que no pueden diferenciarse de las que escribiría un músico humano en solitario. Así lo pudieron comprobar las 3.000 fans que asistieron el pasado mes de febrero a un concierto en Seúl ofrecido por algunos de los grupos más destacados en K-pop. Este fenómeno musical está poco a poco trascendiendo las fronteras del país asiático para conquistar todo el planeta, y la colaboración entre formaciones como Spica o Highteen con Jukedeck demuestra la potencia de la herramienta. Un artículo publicado en el diario Evening Standard lo resumía afirmando que “la tecnología lee música y aprende que notas, acordes y combinaciones funcionan para generar buenas canciones”. Tal vez no tan buenas como las de Bernard Herrmann… todavía.

Edición: Pedro García Campos, Mikel Aguirrezabalaga
Texto: José Luis Álvarez