Natalia Sprenger

Así es la tecnología detrás de una escape room


Natalia Sprenger

Natalia Sprenger

Reportera El Futuro es Apasionante

Erno Rubik, creador del famoso cubo de colores que lleva su nombre y que se convirtió en una absoluta fiebre mundial a mediados de los años ochenta, solía decir que su invento gustaba tanto porque “los problemas de los puzzles son muy similares a los problemas de la vida”. Una frase que expresa perfectamente la pasión que los humanos sentimos por los enigmas, por los retos que nos obligan a estrujarnos el cerebro. Tal vez el mayor ejemplo de esa obsesión por resolver puzzles sea el de un albañil británico, Graham Parker, quien en el año 2009 contaba en el diario británico The Telegraph que había dedicado miles de horas (más de 25.000) a lo largo de 26 años para resolver el cubo de Rubik. El día que lo hizo, claro, lloró de alegría con esa emoción que solo conocen los que se han quitado un gran peso de encima…

Parker no dejó que nadie le ayudara en ese tiempo y se negó a buscar la solución en Internet. Quería conseguirlo por sí mismo, ponerse a prueba… y lo hizo. No conocemos que alguien hay pasado las mismas horas que el obsesivo británico en alguna escape room, aunque la proliferación de este tipo de entretenimientos en los últimos años proporciona a los aficionados suficiente variedad como para dedicarle tiempo sin aburrirse. La fórmula de estas habitaciones es siempre la misma: se trata de resolver distintas pruebas de habilidad y rompecabezas en un tiempo limitado. A diferencia de Parker, sin embargo, en las escapes rooms normalmente contamos con la ayuda de otras personas, porque lo habitual es jugar con amigos.

Si nos atreviéramos a llevar la contraria (qué temeridad) a un visionario como Rubik, podríamos decir que lo que diferencia los puzzles de los problemas cotidianos, es que solucionar los primeros nos divierte, mientras que los segundos nos agobian. Tal vez si ambos los viviéramos con idéntico espíritu lúdico nuestras vidas serían bastante más interesantes (y ricas), pero esa es una cuestión para tratar en un ensayo filosófico y no en un textito sobre divertimentos urbanos. El caso es que las escape rooms han crecido, tomado relevancia y ocupado un lugar en la cultura popular (hay incluso una película de terror basada en el fenómeno) a gran velocidad. Y como todo lo que triunfa en nuestros días, su crecimiento ha venido acompañado de un uso cada vez más importante de la tecnología para dotar de interés y espectacularidad las propuestas. Natalia Sprenger ha visitado dos de estos locales en nuestro país y se ha puesto a prueba para descubrir los secretos de los mismos…

Entrevista y edición:  Noelia Núñez | Ainara Nieves
Texto: José L. Álvarez Cedena


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