Natalia Sprenger

Así funciona un croma, uno de los grandes trucos de la TV y el cine


Natalia Sprenger

Natalia Sprenger

Reportera El Futuro es Apasionante

En la deliciosa La invención de Hugo, Martin Scorsese lanzaba un canto de amor al cine a través de un personaje clave en su historia: George Melies. Mago y cineasta, este pionero francés no solo fue de los primeros en rodar películas, sino que incorporó al proceso sus dotes de prestidigitador para plasmar en el celuloide algunos de los primeros efectos especiales de la historia. A través de ellos, Melies conseguía uno de los principales objetivos del cine según Scorsese: “afrontar lo inesperado, en la pantalla y en la vida que dramatizaba e interpretaba”. Curiosamente, las palabras del gran director americano están extraídas de un polémico artículo que ha despertado las iras de miles de personas en el mundo (para conocer los motivos del enfado basta con enunciar el título del texto publicado en el New York Times: Por qué las películas de Marvel no son cine). Por supuesto la mayoría de quienes han criticado al director de Taxi Driver o Toro Salvaje no se han preocupado de leer el artículo (un tuit en estos tiempos es todo lo que se necesita parta organizar un linchamiento), pero queda como peculiar relación de ideas que el mismo cineasta que alabó los efectos especiales de comienzos del siglo XX se rebele contra las películas que más los utilizan a comienzos del XXI.

Uno de estos trucos visuales que revolucionaron la forma de hacer cine (y después de hacer televisión o cualquier otra producción audiovisual) fue la llegada del croma. La técnica de la bluescreen (pantalla azul, aunque después se popularizaría el verde) no es nueva ni mucho menos: la primera película en que se utilizó fue El ladrón de Bagdad de 1940. El responsable de la idea fue Lawrence W Butler, aunque el auténtico impulsor del croma fue Petro Vlahos, quien ganó cinco Oscar por sus aportaciones en el campo de los efectos visuales entre los años sesenta y noventa.

Han pasado muchos años desde entonces, pero la técnica incorporada por estos pioneros, en lugar de quedar obsoleta no ha hecho más que evolucionar. Ahora nos pueden parecer incluso burdos algunos de los recortes utilizados para situar a los personajes en cualquier escenario sin moverse de un plató, pero en su día servía para generar la ilusión necesaria (esa, que echa en falta Scorsese). Si hay producciones actuales en las que el croma luce especialmente, esas son las películas de superhéroes, tanto que en YouTube existen innumerables vídeos en los que puede verse a Spiderman o Superman colgados por cables sobre un fondo verde. Lo cierto es que, sin alcanzar la perfección ni sofisticación de estos grande títulos, cualquier puede hoy hacerse un croma en casa: basta con una tela verde o azul y un software de edición de vídeo que lo soporte. Y para demostrar lo sencillo que puede ser, Natalia Sprenger se ha metido en el plató para jugar con esta técnica.

Edición: Maruxa Ruiz del Árbol | Marius Cirja
Texto: José L. Álvarez Cedena


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