Chaim Gingold

Earth Primer: la app que te enseña geología mientras juegas


Chaim Gingold

Chaim Gingold

Creador de Earth Primer

Las buenas ideas no suelen ser las primeras. O, a veces, sí. Pero enfocadas desde otro punto de vista. Chaim Gingold, por ejemplo, no estaba pensando en crear un simulador geológico que fuera, a un tiempo, un juego y una eficiente aplicación didáctica. Su idea era mucho más ambiciosa. Prácticamente inabarcable para una sola persona, de hecho. En 2010 Gingold acababa de finalizar su colaboración con Will Wright (creador de Los Sims) en el ambicioso Spore (un videojuego en el que, partiendo de seres unicelulares el jugador trata de conquistar el universo). Gingold fue el máximo responsable de la herramienta de diseño de personajes, una funcionalidad muy elogiada por el New York Times, periódico que describió Spore como un “juguete deslumbrante”. Después de aquel trabajo -o precisamente inspirado por él- Gingold se embarcó en una idea propia: un videojuego al estilo del título de Wright. Pero la misión se le antojaba tan prolija que decidió centrarse en la simulación de la parte geológica de su mundo. “Por entonces, cuenta Gingold, mi amigo Brett Victor me enseñó el libro interactivo de Al Gore en el que había estado trabajando” y aquello le llevó a tomar una decisión definitiva: no iba a hacer un videojuego, sino una aplicación móvil al estilo de un libro interactivo en el que se mezclarían distintos medios. Así fue como nació Earth Primer.

Lo que propone la aplicación de Chaim Gingold es enseñar cómo trabajan las fuerzas geológicas de nuestro planeta a través del juego. El usuario puede esculpir montañas, diseñar volcanes, cavar los cauces de los ríos y controlar la naturaleza con la punta de sus dedos. Se trata de un libro de ciencia digital que conecta fácilmente con los estudiantes más jóvenes y los aficionados puesto que habla su mismo lenguaje, el de los videojuegos. Como en todo proyecto pionero (y Earth Primer lo era) los primeros pasos de Gingold fueron, de alguna forma, erráticos. No existe un género o unos parámetros definidos de cómo deben ser los libros interactivos, así que establecer una narrativa que funcionara no era tan sencillo. Fue después de las primeras pruebas con usuarios cuando decidió que había que avanzar como si fuera un juego (desbloqueando contenidos ocultos) para evitar que los lectores se perdieran saltando de una parte a otra. Un artículo en Wired describía la sensación producida por Earth Primer: “Es parte libro de texto, parte juguete, pero tal vez no lo suficiente de cada cosa como para encontrar una gran audiencia. Es, sin embargo, algo instantáneamente intrigante”. A pesar de las dudas generadas por su artefacto, Gingold cree que su proyecto ha conseguido lo que buscaba: establecer en parte las normas de un nuevo género que puede aportar mucho. “Los simuladores, asegura, permiten que la gente normal vea las cosas como lo hacen los expertos” y esa capacidad inmersiva es una poderosa herramienta para el aprendizaje.

Edición: Azahara Mígel | David Giraldo
Texto: José L. Álvarez Cedena


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