Nick Mathewson

El creador de Tor te explica cómo navegar con seguridad


Nick Mathewson

Nick Mathewson

Cofundador de TOR

La deep web -o internet profunda- no goza de muy buena fama. Cuando salta a los medios de comunicación, suele hacerlo en forma de titulares sensacionalistas, escritos en la mayoría de ocasiones por gente que no conoce bien la cuestión, y en los que se habla de venta de armas o drogas, pornografía infantil o redes terroristas. Aunque no sea cierto, la deep web es pintada como el octavo círculo del infierno de Dante. Y, claro, hace falta un Virgilio digital para adentrarse en un lugar aparentemente tan peligroso. Lo curioso, es que el guía del averno -el llamado proyecto TOR, la red de comunicaciones con la que acceder a la internet profunda- tiene como mecenas a compañías como Google, y haya instituciones tan prestigiosas como la universidad de Cambridge o Human Rights Watch que lo avalen. Porque la principal característica de la deep web no es lo que allí se puede encontrar, sino que se entra a la misma en condiciones de absoluto anonimato: nadie sabe quién eres, desde dónde te estás conectando ni el lugar al que deseas llegar. De esa tarea, la de hacer invisible y borrar las pistas del usuario, es de lo que se ocupa TOR.

El proyecto TOR (acrónimo de The Onion Router) fue creado por Roger Dingledine, Nick Mathewson y Paul Syverson y puesto en marcha por el Laboratorio de Investigación Naval de los Estados Unidos en el año 2003. Un proyecto militar en manos de la inteligencia para poder navegar por Internet sin ser identificado. La revista Rolling Stone, en un artículo que titulaban astutamente con un llamativo “buscando camellos, traficantes de armas y disidentes políticos”, señalaba la paradoja de que el departamento de Defensa estuviera persiguiendo actividades realizadas gracias a una idea financiada principalmente por ellos. Esto es así porque en realidad la deep web no es la versión online de un barrio de San Salvador repleto de delincuentes. La posibilidad de navegar de forma anónima no está pensada para cometer delitos (ni por supuesto se usa mayoritariamente para ello), sino para garantizar la seguridad del usuario gracias a que nadie puede acceder (a no ser que él mismo lo permita) a sus datos privados.

En la actualidad TOR, que está programado con software libre, se sustenta en el trabajo de voluntarios y se financia a través de donaciones. Tiene más de dos millones y medio de usuarios, entre los que hay periodistas, activistas y ciudadanos de países con gobiernos dictatoriales que necesitan evitar la censura; pero también gente corriente que elige este sistema para evitar que les geolocalicen, que empresas sin escrúpulos vendan sus datos o, simplemente, que terceros se enteren de sus conversaciones privadas. A pesar de los altos niveles de seguridad de TOR, el propio Nick Mathewson, uno de sus creadores, cree que la invisibilidad completa no es tan fácil de conseguir. E insiste en la necesidad de utilizar sistemas más seguros y concienciarnos de que somos los principales interesados en preservar nuestros datos personales. De esta forma Internet será un lugar mejor. Y ofrece algunos consejos para hacerlo: “encripta tu disco duro, encripta tu teléfono, no uses las redes sociales para nada importante y utiliza herramientas como TOR para navegar por Internet”.

TRANSCRIPCIÓN

Edición: Noelia Núñez | Georghe Cirja
Texto: José L. Álvarez Cedena


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