Maxime Durand

El historiador detrás del increíble realismo de Assassin’s Creed


Maxime Durand

Maxime Durand

Historiador de la saga Assassin's Creed

Cualquiera que haya leído la popular novela Alamut, del escritor esloveno Vladimir Bartol, habrá caído bajo la fascinación que ejerce el taimado e inteligente personaje de Hasan Ibn Sabbah, el viejo de la montaña, fundador de la mítica orden de los hashshashins (nombre despectivo con el que sus enemigos denominaban a los miembros secta musulmana de los nizaríes). Uno de los grandes admiradores de la obra de Bartol es Patrice Désilets, creador (junto a Jade Raymond y Corey May) de la saga Assassin’s Creed, inspirada en el universo de Alamut. Esta admiración se plasmó en un primer juego, lanzado por Ubisoft en noviembre de 2007 para PlayStation 3 y Xbox360, cuya importancia no ha dejado de crecer desde entonces. En la actualidad la franquicia ha vendido más de cien millones de copias de los distintos juegos (al original le siguieron otras diez entregas, más una decena de variantes), convirtiéndose en uno de los títulos de más éxito de la historia. Su importancia, además, trasciende el mundo de los videojuegos, puesto que ha dado lugar a cómics, novelas, juegos de mesa, cortometrajes y, claro, una película (protagonizada por Michael Fassbender y Marion Cotillard).

Aparte del atractivo del guion (que traslada al jugador a distintas épocas siguiendo las aventuras de Desmond Miles, el último desdendiente de la orden de los asesinos-, de un cuidado aspecto gráfico y de una jugabilidad excelente, hay otro elemento nada desdeñable que ha hecho de Assassin’s Creed un éxito rotundo: su verosimilitud. Para ello Ubisoft cuenta en plantilla con Maxime Durand, historiador responsable de que los elementos que aparecen en cada etapa histórica que recuerda el protagonista sean fiables y se ajusten lo máximo posible a las evidencias históricas. “Desde el comienzo, asegura Durand para explicar la nada frecuente presencia de alguien como él en un estudio de videojuegos, existía la mentalidad de que alguien ayudara al equipo a entender los diferentes períodos históricos y dotar de autenticidad a la historia. Pero lo que ha cambiado con el tiempo es que ya no querían trabajar únicamente con asesores externos a la compañía, querán alguien dentro del proyecto que estuviera con ellos todo el tiempo”.

La participación de Maxime Durand ha permitido a la saga, además, avanzar hacia un terreno muy interesante: el de la recreación digital de la Historia con fines educativos. Muchos jugadores y periodistas especializados ya habían declarado que uno de los mayores placeres de Assassin’s Creed era disfrutar de los detalles, del realismo de los escenarios y los personajes recreados. No era necesario cortar cuellos o saltar de tejado en tejado para disfrutar de una partida, puesto que un simple paseo por algunas de las ciudades (y las pertinentes consultas a la enciclopedia que incluye el juego) ya era toda una experiencia. Esta característica se ha aumentado en Assassin’s Creed Origins, ambientado en el Antiguo Egipto, con el modo “Descubrimiento”. En él, los jugadores se mueven como en un suerte de museo virtual que permite ponerse en la piel de 25 avatares distintos y explorar sin que haya violencia. Una posibilidad que hace del juego una fabulosa herramienta didáctica y que demuestra, según Durand, “el enorme poder de los videojuegos”.

Edición: Maruxa Ruiz del Árbol | Marius Cirja
Texto: José L. Álvarez Cedena


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