Anthony Atala

El hombre que fabrica órganos humanos con impresoras 3D


“Si una salamandra puede conseguir que le crezca de nuevo la pierna cuando se la amputas. ¿Por qué no pueden hacer lo mismo lo humanos?”. La pregunta, que parece cargada de ingenuidad, no se la hace un niño, sino uno de los investigadores médicos más brillantes del mundo. Fue formulada por el doctor Anthony Atala durante una entrevista con el New York Times. La respuesta es que en realidad no somos tan diferentes de las salamandras. Las células de nuestro cuerpo mueren y se regeneran varias veces a lo largo de nuestra vida. Así pues, nosotros también somos capaces de sustituir tejidos enfermos, pero lo hacemos muy lentamente. Y esa lentitud es la que nos mata cuando somos atacados por la enfermedad. Lo que busca Atala es echar una mano al organismo para, a través de la tecnología, crear nuevos órganos con nuestras propias células para evitar rechazos. Así se solucionaría uno de los grandes problemas que afronta la medicina de trasplantes: el número de personas que necesitan un órgano sano es mucho mayor que el número de donantes.

Atala es director del Instituto Wake Forest y presidente de la Sociedad Internacional de Medicina Regenerativa e Ingeniería de Tejidos en Norteamérica. Y si el nombre de su cargo resulta extenso, mucho más larga es la lista de logros, descubrimientos y vidas que ha salvado con sus investigaciones en los últimos 30 años. La complejidad de los aportes que ha realizado Atala contrasta con la sencillez con que explica sus logros, como si quisiera restarles importancia. Es la humildad de un científico consciente de que la victoria en la última batalla no ha llegado todavía: “Por supuesto que me alegro cuando algo funciona, aseguraba en una entrevista para Discover Magazine, pero no lo celebro realmente de la forma en que la gente se imagina. Porque hay todavía más trabajo que hacer hasta que lo consigamos. Solucionamos un desafío y nos enfrentamos al siguiente”.

Aunque los avances en las investigaciones para imprimir nuevos tejidos son muy rápidos, Atala no quiere vaticinar cuándo seremos capaces de crear órganos completamente funcionales. Puede que sea en quince o veinte años. Tal vez en menos.

300 investigadores y personal de apoyo trabajan bajo la supervisión de Atala. Químicos, biólogos e ingenieros se dividen en diferentes equipos que buscan avanzar en tres campos: terapias celulares, creación de nuevos órganos y trasplantes parciales. Aunque es la impresión de órganos lo que más llama la atención de los medios, Atala está especialmente orgulloso de su investigación sobre los trasplantes parciales. Su teoría es que si nuestros órganos pueden funcionar sin colapsarse con el 10 por ciento de su capacidad, es posible regenerarlos también implantando en el paciente un 10 o 20 por ciento de tejido sano. Y dejar luego que las células se comporten como las salamandras haciendo el resto del trabajo.

TRANSCRIPCIÓN

Texto: José L. Álvarez Cedena


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