Natalia Sprenger

El hombre (y las máquinas) que ponen cara a tus miedos


Natalia Sprenger

Natalia Sprenger

Reportera El Futuro es Apasionante

Todos tenemos un monstruo en nuestra memoria. Una figura espantosa que se aparece todavía cuando menos lo esperas en nuestros sueños. Un rostro desfigurado que vimos (a veces haciendo como que nos tapábamos los ojos) por primera vez en la pantalla de un cine o de la televisión. Detrás de cada una de estas caras y estos cuerpos de pesadilla hay un mago del maquillaje. Alguien capaz de plasmar en el mundo real lo que alguien imaginó como una pesadilla. Y es que todos estamos de acuerdo en que Linda Blair no sería tan terrorífica sin sus sanguinolentos estigmas en la cara… o el Joker no resultaría tan amenazador sin esas cicatrices y su desvaída pintura. Entre los encargados de configurar el aspecto de los monstruos a lo largo de la historia del cine hay algunos nombres legendarios como Jack Pierce, el pionero que convirtió a Bela Lugosi en Drácula o a Boris Karloff en Frankenstein. O Rick Baker, un maestro en el que muchos después se fijaron y que todavía ostenta el récord de ser el maquillador que más veces ha ganado el Oscar (en siete ocasiones).

El español Arturo Balseiro no ha sido tan galardonado, pero también conoce lo que es el éxito en los premios de la Academia de Hollywood, ya que ha formado parte de los equipos de maquilladores de películas que se hicieron con el premio en esta categoría (El laberinto del fauno y El hombre lobo). En 2012 se hizo con el Goya a los mejores efectos especiales por Eva, la turbadora fábula sobre una niña robótica dirigida por Kike Maíllo.

Balseiro, quien fundó hace tiempo su propio estudio (Dharma), es uno de los mejores maquilladores de nuestro país y ha vivido en primera persona la evolución de las nuevas tecnologías en su profesión. Conoce como nadie, pues, las dos vertientes del trabajo: por un lado, las largas sesiones de brochas, siliconas y pinturas aplicadas sobre el rostro de los intérpretes; y por otro, los escáneres digitales y las impresoras 3D que permiten recrear y ajustar caracterizaciones realmente impresionantes. Para comprobar cómo trabaja, Natalia Sprenger le ha visitado en su estudio y se ha atrevido a ponerse en sus manos para demostrar que puede convertirla en un ser realmente inquietante.

Edición: Maruxa Ruiz del Árbol | Douglas Belisario
Texto: José L. Álvarez Cedena


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