Miguel Nicolelis

El ingeniero que trabaja para hacer andar a personas parapléjicas


La abuela de Miguel Nicolelis solía decirle que “lo imposible es tan sólo algo posible en lo que nadie ha puesto el suficiente esfuerzo para conseguirlo”. Tal vez fuera entonces cuando aquel niño, que creció en los años sesenta en Brasil admirando al mismo tiempo al pionero de la aviación Santos Dumont y a Pelé, decidió dedicar su talento y energía a convertirse en uno de los neurobiólogos más prestigiosos del mundo. Medio siglo después, Nicolelis ha demostrado que su abuela tenía razón.
Nada mejor para una demostración que un golpe de efecto lo suficientemente atractivo como para llamar la atención de toda la comunidad científica. El de Nicolelis se produjo en 2007 cuando consiguió que un mono rhesus (una mona llamada Aurora para ser más exactos) moviera un brazo robótico con su mente gracias a unos electrodos conectados a su cerebro. Un año más tarde, desde la universidad de Duke, Idoya (otro simio entrenado por el equipo de investigación dirigido por Nicolelis) hizo que un robot situado en Kioto, Japón, a más de 11.000 kilómetros de distancia, se levantara y caminara. Un viejo sueño, el de manejar máquinas con nuestra mente comenzaba a hacerse realidad y, con él, se abrían las puertas para recuperar la movilidad a personas afectadas por paraplejias. “Me dijeron que sería imposible conseguir que alguien volviera a caminar, afirmó después en una conferencia Nicolelis, pero creo que voy a seguir el consejo de mi abuela”.
Aquel era un hito en un camino que Nicolelis había empezado a recorrer mucho antes y la evidencia de que sus teorías e investigaciones estaban en lo cierto. Ya había expresado sus ideas en un libro publicado en 2003 (Más allá de los límites: la nueva neurociencia de conectar cerebros con máquinas y cómo cambiará nuestras vidas) que fue recibido con entusiasmo por prestigiosos científicos como el premio Nobel Peter Agre: “En este maravilloso y fascinante libro, Miguel Nicolelis describe una nueva mirada sobre el cerebro humano y cómo su conexión con máquinas puede tener implicaciones importantes en medicina para terapias de rehabilitación y mucho más”.
Ese mucho más volvió a tener una demostración espectacular. El 12 de junio de 2014 en Sao Paulo, y televisado para miles de millones de personas en todo el mundo, Juliano Pinto hizo el saque de honor en el partido inaugural de la Copa del Mundo de Fútbol de Brasil. Aquel joven de 29 años había quedado completamente paralizado seis años antes a causa de un accidente de tráfico, pero fue capaz de mover un exoesqueleto simplemente pensando en ello. Para que Juliano consiguiera chutar el balón, contó Nicolelis, 156 personas de 25 países diferentes dejaron aparcadas “sus vidas, sus patentes, sus perros, sus esposas, sus hijos y sus trabajos” para colaborar durante 18 meses en Brasil. El brasileño asegura que en pocos años las sillas de ruedas serán sólo piezas de museo, pero sus investigaciones buscan ir todavía más allá. En la actualidad trabaja en la conexión entre cerebros (¡telepatía!); otro imposible, otra idea por la que algunos le dicen que debería visitar al psiquiatra, otro sueño de científico iluminado… hasta que su talento y su esfuerzo lo conviertan en realidad.

TRANSCRIPCIÓN

Edición: Maruxa Ruiz del Árbol | Mikel Agirrezabalaga
Texto: José L. Álvarez Cedena


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