David Parker

En busca del robot capaz de volver de Marte


David Parker

David Parker

Director de exploración humana y robótica de la ESA

El pasado 25 de enero, John Callas, director del proyecto de la misión Mars Exploration Rovers de la NASA, despidió en una conferencia de prensa al robot Opportunity, el rover que había estado funcionado en el planeta rojo durante 14 años. Diseñado para recorrer un kilometro y medio y funcionar durante algunos meses, el Opportunity se terminó convirtiendo no solo en el vehículo terráqueo que más tiempo ha pasado en otro planeta, sino también en un elemento indispensable para comprender muchos de lo que ahora sabemos sobre Marte. No es extraño entonces que entre el rover y los ingenieros surgieran relaciones peculiares, como aseguró Callas: «Hemos establecido un vínculo humano con esta misión, más que con otras misiones robóticas, por eso nos cuesta más despedirnos. Pero, por otra parte, debemos recordar este fantástico logro: la exploración histórica que hemos llevado a cabo. Creo que pasará mucho tiempo hasta que otra misión pueda superar lo que hemos logrado».

Pero tal vez ese sentimiento de pérdida que los responsables de la NASA tienen ahora con respecto a la muerte del Opportunity, sea superado dentro de poco tiempo con los nuevos robots que la Agencia Espacial Europea quiere enviar a Marte… para que luego regresen. Lo que nunca hemos hecho hasta ahora: un viaje de ida y vuelta. David Parker, el director de exploración humana y robótica de la ESA, asegura que se trata de un proyecto de largo plazo y lo compara con la construcción de catedrales en el Medievo “el primer paso, liderado por la NASA, es lanzar los dos primeros modelos de la misión en el 2020 y, después, esperar algunos años, hasta el 2026, en que se enviarán los siguientes dos elementos. Aquí irá el rover que aterrizará en Marte y recogerá el robot que ha llegado previamente”. Esa parte de la misión, conseguir que una nave no tripulada, despegue desde otro planeta y consiga llegar hasta la Tierra es algo que jamás se ha hecho y representa, además, un reto tecnológico de proporciones colosales. Aunque pueda resultar de una evidencia ridícula, Parker señala algunas de las dificultades técnicas con las que se encontrarán. Para empezar, si no se cumplen estrictamente los plazos marcados y las naves llegan un par de días antes o un par de días después de lo previsto a Marte… simplemente el planeta habrá continuado con su órbita y ya no estará allá. Además, cualquier objeto lanzado al espacio sufre enormes radiaciones, por no hablar de las temperaturas o las gigantescas fuerzas que tendrá que soportar cuando vuelva a entrar en la atmósfera terrestre durante su regreso.

¿Y a qué se debe esa obsesión por Marte? Parker cree que nuestras investigaciones en el Planeta Rojo nos permitirán entender mejor cómo surgió la vida en el nuestro. Y, lo que es más importante, los esfuerzos realizados para adquirir conocimientos ayudarán no solo a la ciencia, sino también al entendimiento entre los pueblos: “Todo lo que hacemos en la exploración espacial se consigue gracias a la cooperación internacional incluso en las épocas más difíciles. A veces pienso que la Estación Espacial Internacional tendría que recibir el premio Nobel de la Paz por los logros que ha conseguido en cuanto a hacernos trabajar en equipo. En el futuro habrá incluso más países implicados y la gente se inspirará gracias a eso”.

Edición:  Pedro García Campos | Noelia Núñez | Mikel Agirrezabalaga
Texto: José L. Álvarez Cedena


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