André Ferreira

En la élite de las carreras de drones


André Ferreira

André Ferreira

Piloto de carreras de drones

Ocurre con los drones algo parecido a lo que en su día sucedió con los videojuegos y su variante competitiva, los e-sports. Para el gran público estos vehículos voladores, que saltan a las primeras páginas de los medios de comunicación en raras ocasiones (por ejemplo cuando obligaron al cierre del aeropuerto de Gatwick en Londres poco antes de la pasada navidad), son un simple entretenimiento. Un juego de niños o jóvenes apasionados por las nuevas tecnologías y la velocidad. Cierto que los más informados ya saben que los drones son utilizados para labores de vigilancia, tareas militares, funciones logísticas y muy pronto estaremos habituados a que sustituyan incluso a los repartidores. Pero de ahí a considerar que puedan ser un deporte o un espectáculo de masas falta un trecho, concretamente que alguien grite -como Tom Cruise en su papel de Jerry Maguire- “show me the money”. Y ese momento ya ha llegado: 3.000 espectadores abarrotaron el lugar donde tuvo lugar la final de la Drone Racing League, celebrada en Arabia Saudí en septiembre del pasado año. La cifra es importante, pero impresionan mucho más los 115 millones de espectadores que siguieron la competición online según los organizadores. Con esos datos, las carreras de drones son un goloso bocado para los patrocinadores, y no resulta descabellado que el ganador del campeonato se embolsara un premio de 100.000 dólares. Parece, pues, que las competiciones de drones, como en su día hicieron los e-sports, han llegado para quedarse.

Andre Ferreira, el mejor piloto de Portugal, está lejos de esas cifras mareantes, pero su habilidad le permite soñar con acercarse a ellas algún día: “Comencé a pilotar drones en Portimao, en el Algarve, con mis amigos. Pero nunca pensé en competir. Hasta que hace dos años, un amigo me dijo un día… ‘Andre, te he inscrito en una prueba del campeonato del mundo que se va a celebrar en Setubal’ y yo pensé que estaba bromeando”. No era ninguna broma. Pocos días después, Andre Ferrerira competía por primera vez en una carrera y demostraba dos cosas: que su amigo tenía un excelente ojo para reconocer el talento, y que él estaba más que preparado para retar a los mejores. En aquel primer campeonato celebrado hace ya dos años Ferreira quedó tercero y el veneno de la competición le atrapó hasta tal punto que ya no ha abandonado las carreras.
En la actualidad Andre Ferreira está entre los diez mejores pilotos del mundo, aunque todavía no puede dedicarse en exclusiva al pilotaje. Pero no importa, porque el portugués, reconoce que esta es su pasión: “además del placer de volar, aquí he encontrado una familia”.

Edición:  Pedro García Campos | Mikel Agirrezabalaga
Texto: José L. Álvarez Cedena


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