Joel Dalmau

Faustino, el Galileo de La Mancha que construyó un observatorio astronómico


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Reportero El Futuro es Apasionante

No está nada claro que Galileo Galilei, en el famoso juicio inquisitorial que le condenó a abjurar de su defensa de las tesis copernicanas acerca del heliocentrismo, pronunciara la frase “Eppur si muove” (Y, sin embargo, se mueve) con la que todos identifican al genio renacentista italiano. No está claro porque en 1633, año en el que tuvo lugar el proceso, ponerse chulo con un tribunal del Santo Oficio no era muy recomendable incluso para una personalidad con amigos poderosos y bien posicionado como Galileo. Pero más allá de que el físico, matemático y astrónomo de Pisa hubiera sido capaz o no de hablar en aquel momento (no tuvo esa posibilidad siquiera Giordano Bruno, conducido a la hoguera con un madero en la boca para que no pudiese pronunciar palabra), la expresión “y, sin embargo, se mueve” ha pasado a la historia como un símbolo de resistencia frente al inmovilismo doctrinario. Algo de ese espíritu contestatario e inconformista hay en todos los que se rebelan frente a las verdades establecidas. En los que hacen ciencia con sincera curiosidad y auténtica pasión. Uno de ellos, claro, es Faustino Organero, quien hace un par de décadas y sin apenas conocimientos inició a los 35 años la construcción de un observatorio astronómico porque sí. Lo hizo sencillamente porque alguien tenía que dar forma a un sueño quijotesco que se había empezado a forjar en su niñez.

Veinte años más tarde, el Observatorio Astronómico de La Hita es una realidad que se levanta en unos terrenos de La Puebla de Almoradiel (Toledo). Todo en este centro de investigación es artesanal, salido de la imaginación y el tesón de Faustino junto a una pareja de astrónomos aficionados en los que encontró los compinches perfectos: Leonor Ana Hernández y Fernando Fonseca. Desde este rincón de La Mancha, el observatorio dedica sus esfuerzos a la investigación, la educación y la divulgación, tres ejes fundamentales para conseguir un un proyecto de sus características prospere. Su historia es una anomalía que ha conseguido colarse entre los científicos más reputados, ya que La Hita colabora en proyectos del Instituto de Astrofísica de Andalucía, cuyas investigaciones han sido recogidas en revistas del prestigio de Nature. En definitiva, el sueño de un tipo tenaz e imaginativo que no lo tenía sencillo para poner algo así de grande en marcha “y, sin embargo, se mueve”.

Entrevista y edición:  Joel Dalmau | Noelia Núñez | Cris López
Texto: José L. Álvarez Cedena


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