Esteban Ordano

La ciudad de realidad virtual donde puedes hacerte millonario vendiendo parcelas


Esteban Ordano

Esteban Ordano

Co-creador de Decentraland

Todo el que entra en la página web de Decentraland es animado a convertirse en pionero en Genesis City. La ciudad, de apropiado nombre, no es sin embargo un lugar que espere colonos al estilo de aquellos que llegaban al Oeste mitificado por el western (“¡Esta tierra la ganamos a tiros, Price! Y por lo tanto solo la perderemos a tiros. Está sembrada de muerte” decía el personaje interpretado por Lee J. Cobb en el clásico de 1969 Valor de ley de Henry Hathaway). Lo de Decentreland está pensado para ser, en principio, más civilizado aunque esté regido por las leyes del mercado que son las más crueles de todas. La propia plataforma se presenta como un mundo virtual descentralizado propiedad de los usuarios, creado y regido por ellos. Para garantizar este ideal de realidad virtual -con tintes de anarquismo liberal-, Decentraland usa la tecnología Ethereum blockchain, con la que también se realizan transacciones económicas. De hecho ya se han vendido 90.000 parcelas de Genesis City, e incluso un usuario ha llegado a pagar la nada discreta cifra de 160.000 euros por un pedazo de tierra virtual. Una cantidad de dinero que permitiría comprar una vivienda de un par de habitaciones y bastante decente en muchas ciudades españolas.

La venta de parcelas generó el dinero suficiente (16 millones de dólares) para poner el proyecto en funcionamiento y sus impulsores creen que la inercia de la actividad iniciada por los propios usuarios será lo que permita mantenerse a la plataforma. Pero vender propiedades virtuales no es el único -ni el principal- objetivo de Decentralan. Su creador, el argentino Esteban Ordano, remite al éxito de Second Life para explicar lo que pensaba al crear su mundo virtual. Y asegura que lo que los usuarios buscan al ponerse sus gafas de VR y adentrarse en Genesis City es una experiencia lúdica diferente, en la que el único límite es la imaginación. Jugar en un casino online, asistir a conciertos, construir cosas, participar en videojuegos, montar un negocio, probar un nuevo modelo de coche… en teoría todo es posible en Decentraland. Para Ordano, además del valor del mundo virtual en sí, su proyecto tiene otras cualidades que lo hacen interesante: “Para mí Decentraland trata de restablecer algunos valores en la sociedad que se empezaron a perder con el advenimiento de los dispositivos móviles. Dos de esos valores son la privacidad y la seguridad de los datos”. En su plataforma la información está segura gracias a la descentralización del blockchain: de esta forma no hay bases de datos que puedan ser vendidas, hackeadas o perdidas en caso de que la compañía propietaria desaparezca.

La publicación Business Insider aseguraba en un artículo del pasado mes de septiembre, que algunos de los que invirtieron en la plataforma habían obtenido un incremento del 500% respecto al precio pagado por sus parcelas. Sin duda un negocio redondo que, el tiempo dirá, si termina siendo recordado como el enésimo bluff digital o como la gran idea que impulsó definitivamente los mundos virtuales.

Edición:  Pedro García Campos | Cristina del Moral
Texto: José L. Álvarez Cedena


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