Inna Braverman

La mujer que vino desde Chernóbil para crear electricidad con la olas


Inna Braverman

Inna Braverman

Coordinadora de Eco Wave Power

El 26 de abril de 1986, durante una prueba de corte del suministro eléctrico realizada para comprobar las medidas de seguridad de la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania, el reactor número 4 se sobrecalentó y el hidrógeno acumulado en su interior estalló. La explosión liberó a la atmósfera una cantidad de materiales radioactivos 400 veces mayor que los liberados por la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima en la Segunda Guerra Mundial. Más de 350.000 personas fueron evacuadas y todavía hoy, 33 años después del accidente, la zona está cerrada para los humanos. Aunque todos los expertos coinciden en que se trata del accidente más grave que haya ocurrido jamás en una central nuclear, no existen estudios concluyentes que permitan cuantificar el número real de personas afectadas. Más allá de los operarios y bomberos que murieron en las labores de extinción del fuego y del intento de reparación del reactor, la cifra de fallecidos y enfermos por causas de la radiación no está clara, aunque el ministro ucraniano de salud afirmó en 2006 que era cercana a los dos millones y medio de personas. Todo ello sin contar con los traumas y problemas psicológicos que afectaron a las poblaciones desplazadas de su hogar para siempre. Una de las niñas que resultó herida por el accidente fue Inna Braverman: “tuve una parada respiratoria y estuve en muerte clínica, así que fui una niña afortunada, pero muchos niños y adultos de Chernóbil no tuvieron mi suerte. Todavía hoy podemos ver los efectos de la explosión en la salud y en la vida de la gente. Este hecho tuvo una gran influencia en mi pasión por el campo de las energías renovables”.

Esta pasión tiene hoy un nombre, Eco Wave Power, empresa que ella misma fundó en 2011 con tan solo 24 años y que ha desarrollado una tecnología para extraer energía de las olas oceánicas y marinas y convertirla en electricidad. La energía de las olas se extrae a través de flotadores que aprovechan los cambios de nivel del agua. Estos flotadores están unidos mediante brazos robustos a cualquier tipo de estructura hecha por el hombre, como rompeolas, embarcaderos, muelles, postes o plataformas. El movimiento de los flotadores se transmite a una estación de energía ubicada en tierra, como una central eléctrica normal, que convierte la energía de este movimiento en presión de fluido, que se utiliza para hacer girar un generador y producir electricidad. En la actualidad, EcoWave tiene proyectos en marcha en Gibraltar, Reino Unido, Israel, México, China, Chile y otros países y cree que seguirá creciendo puesto que la energía undimotriz es completamente limpia y renovable.

Ahora que todo el mundo vuelve a hablar de Chernóbil debido a la serie estrenada recientemente por HBO, es importante recordar también a gente como Inna Braverman porque gracias a ella es un poco más probable que no se repitan accidentes como el que ella sufrió.

Edición:  Maruxa Ruiz del Árbol | Ainara Nieves
Texto: José L. Álvarez Cedena


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