Brad Templeton

La solución a los atascos y accidentes pasa por el coche sin conductor


El primer coche autónomo sin conductor se presentó en Futurama (la exposición universal de Nueva York celebrada en 1939, no la serie de animación creada por Matt Groening). Fue una idea de Norman Bel Geddes, uno de los diseñadores más destacados durante las décadas de 1930 y 1940, pero aquellos automóviles auspiciados por General Motors se parecían poco a los que ahora comienzan a proliferar. El coche de Bel Geddes no montaba computadoras ni sofisticados sensores, se trataba de un vehículo que se movía gracias a un circuito eléctrico embebido en el pavimento. Poco más que un scalextric de tamaño natural. La imaginación del diseñador sirve para ilustrar que los vehículos autónomos son una idea largamente perseguida, aunque hayamos tenido que esperar varias décadas para verlos hechos realidad.

Casi todos los que se encuentran en estos momentos impulsando este tipo de coches -aunque las propuestas de Google y Tesla son las más ambiciosas y conocidas, existen innumerables proyectos más pequeños- sitúan en el año 2020 el desembarco definitivo en las carreteras del mundo de los vehículos sin conductor. El impulso definitivo podría llegar desde el gobierno de Estados Unidos, ya que Barack Obama ha manifestado recientemente su intención de apoyar con decisión esta tecnología. En un artículo publicado en el Pittsburgh Post-Gazzette, Obama escribía: “Los vehículos autónomos tienen el potencial para salvar decenas de miles de vidas cada año”. Y resaltaba así mismo el papel que debe jugar la tecnología en un futuro, asegurando que no consiste en “tener el último cacharrito o aplicación. La tecnología es hacer que la vida de la gente sea mejor”.

Estas afirmaciones fueron publicadas precisamente en Pittsburgh, la primera ciudad en permitir que circule por sus calles una flota de coches sin conductor de Uber, que pueden ser solicitados a través de una aplicación móvil. Más que discutir si este tipo de vehículos tiene sentido (que lo tiene), la batalla está ahora centrada en saber quién será el que consiga poner sus modelos antes y con mayor fiabilidad en el mercado. Una de las personas que con mayor autoridad puede hablar sobre este tema es Brad Templeton, arquitecto de software y miembro de la Singularity University. Templeton, que está aconsejando a Google para mejorar su coche autónomo, asegura que “los grandes fabricantes de automóviles incluirán ordenadores en todos sus coches. Pero las empresas de tecnología le pondrán ruedas a los ordenadores. Y yo creo que ese es el camino correcto”.

Antes de que ese día llegue -y mientras proliferan noticias, algunas interesadas, sobre los accidentes de los coches autónomos- quedan muchas medidas por tomar. Por ejemplo, no existen todavía protocolos unificados para los fabricantes, ni las ciudades están suficientemente preparadas. Pero si el músculo financiero de los gigantes del motor se une a los avances tecnológicos, el cambio de paradigma en el transporte puede ser un hecho muy pronto. Templeton está convencido de que será así porque “más de un millón de personas mueren al año en accidentes de coche” y estos son también responsables de una parte importante de las emisiones de CO2; de ahí que necesitemos que “los ordenadores cambien las reglas completamente”.

TRANSCRIPCIÓN

Edición: José C. Rodríguez Mata / David Giraldo
Texto: José L. Álvarez Cedena


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