Oisin Walton

La tecnología para dar cobertura en situaciones de emergencia humanitaria


Oisin Walton

Oisin Walton

Director Instant Network.Fundación Vodafone

“Estos días azules y este sol de la infancia”. Este humilde verso ha quedado como la representación, amarga y nostálgica, de lo que significa estar lejos del hogar. Un hogar que sólo puede ser la memoria cuando todo lo demás se ha perdido. Cuando familia, amigos y objetos; rutinas, costumbres y lugares, son inalcanzables. El verso, tal vez el inicio de un poema que nunca será, fue encontrado por Manuel Machado en el abrigo de su hermano Antonio poco después de que este hubiera muerto -de pena y de frío- el 22 de febrero de 1939 en Colliure. Antonio Machado murió siendo un refugiado y en aquel pequeño pueblo francés sigue enterrado; su tumba es un símbolo de las penurias que deben pasar aquellos obligados a abandonar su casa por la crueldad de la guerra, pero también un monumento a la dignidad. A veces la poesía -como afirmó otro ilustre- puede ser “un arma cargada de futuro”.

Con un pasado demasiado doloroso como para querer recordarlo, en los campos de refugiados del siglo XXI el futuro está en la educación y el presente puede depender de un teléfono móvil. En ambos casos la tecnología es una buena ayuda. Oisin Walton, director de Instant Network de la Fundación Vodafone, conoce la situación de primera mano porque lleva años trabajando con los desfavorecidos: “Claro que veo cosas terribles, ya sea en catástrofes naturales o generadas por el hombre. Sin embargo también veo a muchos seres humanos estupendos. Veo lo mejor del ser humano”. Algunas de estas personas extraordinarias a las que se refiere Walton están confinadas en campos de refugiados. Las cifras oficiales indican que hay alrededor de un total de 60 millones de refugiados (una cifra superior en 14 millones a la población de España). El tiempo medio de permanencia en uno de estos campos es de 20 años, lo que significa que un niño puede nacer y desarrollar todo su período educativo allí. Evidentemente, una zona desértica de Uganda, Etiopía o Kenia no es el mejor lugar para estudiar, pero la posibilidad de contar con una escuela conectada como las implementadas por Instant Network en un ambiente tan hostil, puede paliar de alguna manera las carencias del entorno.

El proyecto comenzó en 2012 para ofrecer conectividad a las poblaciones en lugares donde habían sufrido una catástrofe natural. Años después, sin embargo, su labor se ha extendido y uno de los terrenos en los que más se han volcado es en la ayuda a desplazados por los distintos conflictos bélicos. “Si le preguntas a un refugiado, verás que lo primero que utiliza al llegar es su teléfono” asegura Walton. “Piensa en una llamada de tres minutos para decirle a tu familia: estoy vivo. Es ahí cuando te das cuenta del poder de las comunicaciones y su importancia durante las emergencias”. En estas situaciones una conexión eléctrica y un cargador son dos preciados tesoros; y eso es, precisamente, lo que provee el programa Instant Charge.

La tecnología por sí sola no puede otorgar a todas estas personas la dignidad y los derechos que merecen por el simple hecho de haber nacido, pero ayuda a devolverles algo de la esperanza que las guerras impulsadas por los poderosos les han arrebatado. Poner medios a su alcance puede ser un paso para dar sentido a los versos de Machado y que en el futuro todos los niños sean capaces de disfrutar de “estos días azules y este sol de la infancia”.

TRANSCRIPCIÓN

Entrevista: Juanlu Ocampos
Edición: Ben Gordon | David Castañón
Texto: José L. Álvarez Cedena


Comunicación Conectividad Tecnología