Michael Levin

Michael Levin quiere hablar con las células para curar el cáncer


Michael Levin

Michael Levin

Profesor de Biología y Director del Centro Allen Discovery en Tufts University

Las células de nuestro cuerpo se comunican entre ellas. Se dicen cosas. Pero no las entendemos. No se trata, claro, de que los aminoácidos y las proteínas entablen conversaciones como las que tenían los protagonistas de Érase una vez… la vida. Serie de animación francesa que consiguió en los ochenta que millones de niños se enamoraran de la anatomía (y pensaran también que los gérmenes eran unos renacuajos pelirrojos con cara de pillo y pelos de punta). Nuestras células se comunican porque en un organismo tan complejo necesitan decirse qué función cumple cada una, dónde deben situarse y qué tamaño tienen que desarrollar. Una de las formas en que esta información se traslada es a través de señales bioeléctricas, así que -aunque parezca de perogrullo- se puede afirmar que si somos capaces de desentrañar su idioma para entenderlo y comunicarnos con ellas, seremos capaces de darles instrucciones. Evidentemente suena mucho más sencillo de lo que resulta en realidad, pero hay un científico que lleva tiempo desentrañando este lenguaje y asegura que, gracias a ello, podremos regenerar órganos amputados o curar el cáncer. Ese científico es Michael Levin y dirige el Centro de regeneración y desarrollo biológico de la Universidad de Tufts en Estados Unidos.

“Hemos desarrollado algunas técnicas para escuchar y hablar este lenguaje eléctrico. Somos capaces de ver directamente estas señales eléctricas e incorporar nuevas señales en el proceso para tratar de controlar lo que ocurre” afirma Levin. El equipo de Levin busca entender cómo se orquestan las conductas celulares individuales que permiten a los organismos complejos construirse y remodelarse en una estructura correcta. Para ello utilizan técnicas de genética molecular, biofísica y modelización por ordenador. En un artículo publicado por el Journal of Neuroscience, Levin ejemplificaba la importancia de la bioelectricidad: “Las señales bioeléctricas no son simplemente el interruptor que enciende o apaga el ordenador, permitiendo pasivamente que cumpla sus funciones, sino que realmente tienen información importante, que funciona como el software que permite al ordenador realizar actividades complejas”. Sus estudios no se limitan al campo teórico, puesto que ya han experimentado con seres vivos como ranas, gusanos o algunas especies de peces, consiguiendo que tejidos dañados se regeneren interceptando esta comunicación bioléctrica e introduciendo señales con nueva información.

Levin es consciente de la expectación y las esperanzas que despiertan en mucha gente sus trabajos, en especial cuando se menciona la palabra cáncer, responsable de millones de muertes en el planeta cada año, aunque advierte de que es incapaz de establecer un plazo para predecir cuándo podrán estas técnicas ser aplicadas en humanos. Sin embargo se muestra optimista de cara a lo que sucederá en los próximos años: “estamos empezando a vislumbrar cómo funcionan estos procesos. Así que el futuro será brillante”

TRANSCRIPCIÓN

Edición: Azahara Mígel | David Giraldo
Texto: José L. Álvarez Cedena


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