Dina Katabi

Nuestra forma de caminar predice el tiempo que viviremos


Dina Katabi

Dina Katabi

Directora del Center for Wireless Networks del MIT

“Partimos cuando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos”. No sabía Jorge Manrique cuando escribió sus famosos versos a finales del siglo XV (hacia 1470) que estaba realizando un ejercicio de intuición poética que adelantaba un hallazgo hoy corroborado por la ciencia: otorgar al acto de caminar la categoría de elemento definitorio de nuestra especie. Hay quien, tirando de estadísticas y medias (lo que siempre es un poco reduccionista) ha calculado que un ser humano da más de 200.000 pasos en su vida. Lo que equivaldría a unos 177.000 kilómetros, distancia suficiente para dar cinco veces la vuelta al mundo recorriendo la línea del Ecuador. “Si observas la rapidez al andar o la velocidad de la marcha como un proceso, y lo combinas con la edad y sexo, predice muy bien la longevidad y la esperanza de vida. Así se puede adelantar con mucha más exactitud cuánto va a vivir esta persona” asegura Dina Katabi, directora del Center for Wireless Network, del MIT. La manida metáfora de la vida como un camino llevada al terreno del big data.

Para realizar sus afirmaciones Katabi se basa en un macroestudio llevado a cabo por el Instituto Tecnológico de Massachussetts en el que han analizado la forma de caminar de 64.000 personas diferentes en un período de tiempo entre seis y veinte años. Midiendo la frecuencia de las zancadas, las distancias recorridas, la estabilidad y otros parámetros, el equipo de Katabi ha relacionado con bastante precisión la forma de andar de una persona con síntomas de enfermedades como la ELA, dolencias cardíacas, parkinson, alzehimer y otras: “no se trata solo de la esperanza de vida, sino de predecir problemas”. Lo que viene a explicar Katabi no es que nuestros pasos pasos sean como los posos del café, las hojas de té o las cartas del tarot… es decir, que la lectura de estos datos no anticipa la fecha de nuestra muerte como si fuera una pitonisa de barraca de feria, sino que las métricas corroboran algo que los biólogos y los médicos ya sabían: que nuestro cuerpo es sabio y adapta sus movimientos conforme vamos avanzando en edad sin necesidad de que pensemos en ello. La tecnología lo que hace es detectarlo y ayudar a prevenir posibles problemas.

Katabi, nacida en Siria, inició estudios de medicina en Damasco por tradición familiar, pero los abandonó en el primer año aunque era la alumna más brillante de su promoción, porque se dio cuenta de que “no podía vivir sin las matemáticas”. Fue, a pesar del disgusto de sus padres, una de las mejores elecciones de su vida. Ya que desde su llegada al MIT, su trabajo ha sido reconocido como uno de los más brillantes y prometedores de la institución. El Business Insider la incluyó su nombre en una lista de los doce profesores más impresionantes del MIT, una institución que acoge no pocos premios Nobel. Aunque las investigaciones de Katabi abarcan un amplio espectro dentro de la ingeniería eléctrica, uno de sus proyectos, el WiGait, es ya una realidad que puede cambiar la forma de vida de muchas personas, en especial las de más edad.

La posibilidad de medir el movimiento no es nueva, se lleva utilizando con distintos dispositivos desde hace años. Pero la mayoría de ellos -cámaras, weareables o smartphones- no son lo suficientemente precisos y, además, resultan invasivos. WiGait, la propuesta de Katabi y su equipo, soluciona estos problemas puesto que hace el seguimiento de los pasos de las personas analizando las señales inalámbricas que rebotan en su cuerpo a través de un dispositivo colocado en la pared de la vivienda. Esto, además de permitir estudios durante períodos prolongados, consigue una fiabilidad entre el 85 y el 99%. Katabi asegura que gracias al análisis de los datos recogidos se pueden detectar síntomas de enfermedades, así como prever si es necesario ajustar las dosis de un tratamiento médico o si la persona tiene problemas de peso o respiratorios.

Katabi, cuyas investigaciones sobre las señales inalámbricas han despertado una gran expectación en el MIT, cree que su utilización nos permitirá dar un salto tecnológico que será “como usar la fuerza en Star Wars. No es una fantasía, es algo muy real”.

Edición: Pedro García Campos | Miguel Martínez
Texto: José L. Álvarez Cedena


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