Marcus Elliot

Tecnología para multiplicar el rendimiento de los deportistas de élite


“Citius, altius, fortius”. Más rápido, más alto, más fuerte. El viejo lema olímpico pronunciado por Pierre de Coubertin en 1896 en los primeros juegos de la edad moderna ha quedado anticuado. Habría que añadirle, como poco, un adverbio –todavía más alto- o un adjetivo –mucho más rápido- para actualizarlo. En aquel 1896 el estadounidense Tom Burke corrió los 100 metros lisos en 12 segundos; en 2009 el jamaicano Usain Bolt, que ostenta el actual récord del mundo, lo hizo en 9,58. Pero, ¿cuál es el límite del cuerpo humano? ¿Es posible continuar rebajando marcas que hace sólo una década se consideraban siderales?

La clave, según Marcus Elliott, doctor en medicina por la universidad de Harvard y especializado en rendimiento deportivo, es “que el deporte ha crecido mucho hasta convertirse en un gran negocio en muy poco tiempo. Sin embargo, la comprensión que tenemos de los atletas ha evolucionado muy poco. Se tiende a tratar a todos los deportistas de la misma forma, cuando cada cuerpo es diferente”. Y, por lo tanto, concluye Elliott, cada uno exige una puesta a punto distinta.

Esta teoría es la que ha llevado a Elliott a convertirse en un pionero en la utilización de las nuevas tecnologías en el deporte. Competir en la élite exige potencia, resistencia, movilidad y flexibilidad, así como otros factores biomecánicos que deben ser registrados, analizados y comparados para diseñar entrenamientos personalizados que permitan a cada deportista rendir mejor y prevenir lesiones. Marcus Elliott ha asesorado a varios atletas olímpicos y a numerosos jugadores de la NBA durante los últimos años. Su premisa es tan sencilla como sofisticados sus métodos: “tu cuerpo es tu mejor herramienta. Y si quieres mantenerlo en buen estado durante mucho tiempo, debes hacer cosas que le ayuden. No esperemos a que se rompa para arreglarlo. Cuando se rompe ya es demasiado tarde”.

Texto: José L. Álvarez Cedena

 

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