América Valenzuela

Tecnología que permite viajar por el mundo sin saber idiomas


América Valenzuela

América Valenzuela

Reportera El Futuro es Apasionante

«El pobre pez Babel, al derribar eficazmente todas las barreras de comunicación entre las diferentes razas y culturas, ha producido más guerras y más sangre que ninguna otra cosa en la historia de la creación». A Douglas Adams, autor de La Guía del Autoestopista Galáctico, le parecía que la posibilidad de entender cualquier idioma del Universo, más que acercarnos unos a otros nos llevaría al desastre. Cierto es que el pez Babel no es un sofisticado dispositivo electrónico, sino un ser vivo pequeño, de color amarillo y semejante a una sanguijuela que vive en el oído de la persona que lo utiliza alimentándose de las ondas cerebrales de quienes le rodean. El sarcasmo de Adams se justifica porque, evidentemente, idioteces se dicen en todos los idiomas (incluso en los dialectos galácticos, si es que existen) y si hay algo universal en las lenguas eso son seguro los improperios… no hay más que observar con cuánta soltura son capaces de entablar una conversación hinchadas rivales en las gradas de un estadio de fútbol. Porque, aunque sea muy rudimentaria, un mamporro puede considerarse una forma de comunicación.

La posibilidad de entender todas las lenguas del mundo a través de aparatos es un viejo sueño de la ciencia ficción que se ha visto reflejado en multitud de libros, películas o cómics. Algunos de ellos en sagas tan populares como el traductor universal de Star Trek o el TARDIS del Doctor Who. Cuando los creadores imaginaron esas fabulosas máquinas tal vez pensaran que era algo muy lejano pero, sin embargo, ya están aquí y todo indica que han llegado para quedarse. En los tiempos de el Big Data, la inteligencia artificial y las conexiones ultrarápidas a Internet las traducciones simultáneas son ya una realidad. Pero, antes de que algún adolescente díscolo se niegue este curso a abrir el libro de inglés porque es ya algo innecesario, queremos descubrir la verdadera efectividad de estos traductores. ¿Servirán para entendernos en otros idiomas? ¿Son rápidos? ¿Precisos? ¿O terminarán creando galimatías verbales que degeneren en guerras y sangre como prevenía Douglas Adams?

Y como para saber si algo funciona lo mejor es comprobarlo de primera mano, hemos enviado a América Valenzuela para que intente hacerse entender en dos idiomas tan ignotos para un hispanohablante como el japonés y el griego. El resultado es sorprendente: los traductores son muy efectivos, eso sí, son necesarios algunos consejos para exprimir al máximo sus capacidades. América te las cuenta…

Edición: Azahara Mígel | David Giraldo
Texto: José L. Álvarez Cedena


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