Maldo

Wonderball, la mesa digital que volverá a engancharte al ping pong


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Reportero de "El Pulsómetro"

Antes de que llegaran las consolas de videojuegos y mucho antes de que los móviles conectados a Internet hicieran acto de aparición, el lugar en el que los adolescentes españoles pasaban más tiempo era en una mesa de ping pong o un futbolín. En el primer caso -para buscar el lado positivo a las muchas horas de clase perdidas- es justo afirmar que, además de un divertido pasatiempo, el tenis de mesa (como se lo conoce a nivel deportivo) es un ejercicio excelente. Y barato. De hecho reúne tantas cualidades que es el deporte con mayor número de federados del mundo, aunque en ello mucho tenga que ver el que sea popularísimo en Asia, especialmente en China, verdadera superpotencia mundial.

Un estudio de la NASA aseguraba que el tenis de mesa era el deporte más complejo que pueda practicarse al más alto nivel y el segundo más completo (después de la natación) en cuanto a actividad física se refiere. En un partido profesional, la pelota puede desplazarse de un lado a otro de la mesa a una velocidad cercana a los 160 kilómetros por hora… eso sin contar con los efectos que los mejores jugadores son capaces de darle y que obligan a ir a buscarla a mucha distancia para devolver los golpes. Así pues para practicar el ping pong es necesario tener resistencia, agilidad, rapidez, coordinación, estrategia y habilidad. Un combo que muy pocos atesoran.

Quien sin duda posee todas estas cualidades es Sofía-Xuan Zhang, campeona de España, miembro del equipo olímpico español, y una de las mejores jugadoras del mundo. Junto a ella, Javier Maldonado ha probado Wonderball, una mesa digital de ping pong instalada en el Club Bounce de Londres que, tal y como se describe en su página web: “no se trata de lo que cantarías si hubieses entendido mal la letra del tema de Oasis, sino la forma más futurista de experimentar el ping pong que existe en el universo conocido”. Obviamente, la descripción tiene la exageración inherente a todo texto publicitario (no en vano va acompañada de un enlace para hacer una reserva), pero la mesa es sin duda un extraordinario ejemplo de cómo lo digital, utilizando técnicas de mapping en este caso, puede convertir un deporte tradicional en algo muy parecido a un divertido videojuego. La consecuencia, quién sabe, puede ser que los adolescentes del siglo XXI se enganchen al ping pong como ya lo hicieron sus padres hace décadas, cerrando así el círculo…

Edición: Pedro García Campos | David Giraldo
Texto: José L. Álvarez Cedena


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